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Matar a un ruiseñor

“Matar a un ruiseñor”, novela escrita en inglés y titulada “To kill a mockingbird” por la escritora estadounidense Harper Lee, fue publicada en 1960 por la editorial J. B. Lippincott & Co convirtiéndose en un éxito literario y proclamándose ganadora del Premio Pulitzer en 1961. La edición para Harper Collins Ibérica de 2017 cuenta con un prólogo del escritor y director de cine español Vicente Molina Foix.

Amiga de infancia del consagrado escritor Truman Capote, Harper Lee comenzó a escribir de forma temprana, pero de ella sólo conocimos una novela durante la mayor parte de su vida. “Matar a un ruiseñor” fue escrita un año antes de su publicación, pero por petición de la editorial su manuscrito fue reformulado. De aquel original surgió la novela “Ve y pon un centinela” (“Go, set a watchman”) que no vio la luz hasta el año 2015 como secuela de la historia que la hizo mundialmente conocida.

Matar a un ruiseñor” rinde homenaje a todos aquellos individuos que, sin motivo alguno, son perseguidos por ser diferentes, siendo apartados de la sociedad o rechazados. Bajo la idea de que todas las personas son valiosas en sí mismas, independientemente del color de su piel o del credo que prediquen, Harper Lee proclama que “hay solamente un tipo de personas: personas”.

Ambientada en los años 30, previo al estallido de la Segunda Guerra Mundial, y escrita durante un momento de cambio social en el que el movimiento por los derechos civiles estaba cobrando importancia en Norteamérica, esta novela nos transporta a los orígenes de los Estados Unidos y a sus primeros pobladores procedentes de Europa, mostrándonos cómo el concepto de familia tenía un carácter determinista sobre la estructura social, poniendo de manifiesto los prejuicios que estas entidades tenían en una sociedad devota ligada a la iglesia y a la práctica dominical.

Pasando por acontecimientos cruciales como la Guerra de Secesión, motivada por la controversia histórica acerca de la esclavitud, es precisamente en el Estado de Alabama, en una de las zonas rurales del Sur de pocos recursos económicos y ligada a la explotación de las plantaciones de algodón, donde una niña de siete años llamada Jean Luise Finch alias “Scout”, nos cuenta en primera persona y de forma retrospectiva desde una edad más madura, una serie de acontecimientos que marcaron su infancia y que confluyen en un punto que da origen y fin a la trama.

Por su parte Atticus Finch, abogado de la población ficticia de Maycomb, se ve involucrado en el juicio más complejo de su carrera: la defensa de un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Con un gran sentido de la justicia, resultan memorables sus discursos acerca de la igualdad de los individuos ante los tribunales. Movido por este concepto del derecho, usará la única arma que hará valer su postura en la defensa del acusado: la palabra.

Con un estilo descriptivo acompañado de potentes diálogos, conoceremos a una serie de personajes que tendrán diferente peso en cada una de las dos partes de las que se compone la novela, de forma que personajes que aparecen de manera casual en las páginas iniciales irán cobrando protagonismo a medida que avanza el argumento. Así como la primera parte se centra en las aventuras de Jem y Scout, los hijos de Atticus Finch, con sus supersticiones y juegos, sus vivencias escolares y la ingenuidad de su infancia, la segunda adquiere un sentido más profundo, en el que Atticus se convierte en la figura principal, y de la misma manera que sus hijos van madurando, van entendiendo a su manera los entresijos de la vida de los adultos.

Matar a un ruiseñor” es una crítica a la sociedad de la época, al sistema educativo y judicial, y a los principios que regían la relación entre vecinos, llenos de hipocresía y prejuicios. Aborda temas como la familia, el uso de armas, la justicia social o la muerte, siendo llamativo el uso que sus personajes hacen de la lectura, apareciendo como elemento distintivo en la vida cotidiana de la familia Finch.

Matar a un ruiseñor” ha sido una novela que ha conseguido emocionarme en sus páginas finales. Escrita de una forma delicada, con toques de humor e ironía es capaz además de conseguir la sonrisa del lector. Una obra carismática, llena de ternura, con personajes bien construidos y personalidades marcadas, como la rebeldía de Scout o la templanza de Atticus. Protagonistas que sin duda serán difíciles de olvidar.

“Lo único que hacen los ruiseñores es música para que la disfrutemos. No se comen nada de los jardines, no hacen nidos en los graneros de maíz, lo único que hacen es cantar con todo su corazón para nosotros. Por eso es un pecado matar a un ruiseñor”.

Puntuación 5/5

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