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El retrato de Dorian Gray

“El retrato de Dorian Gray”, obra escrita por el autor irlandés Oscar Wilde, fue publicada como novela en Reino Unido en el año 1891 por la editorial Ward Lock & Co y es considerada uno de los clásicos modernos de la literatura occidental. Su original en lengua inglesa “The Picture of Dorian Gray” fue concebido como cuento y publicado un año antes en Estados Unidos para una revista literaria, sufriendo diversas modificaciones a lo largo del tiempo hasta llegar a nuestros días. La edición que presento, traducida por Alejandro Palomas para la colección “Penguin Clásicos” del Grupo Editorial Penguin Random House, es del año 2016.

Oscar Wilde ha pasado a la historia como uno de los escritores más importantes de la época victoriana siendo uno de los máximos exponentes del esteticismo, movimiento artístico que nació en la Inglaterra de finales del siglo XIX y que defendía “el arte por el arte” y la exaltación de la belleza como reacción al materialismo surgido del fenómeno de industrialización en la Europa finisecular.

El retrato de Dorian Gray” es un canto a la juventud. Perteneciente al género de la novela gótica, contiene elementos propios del romanticismo literario con descripciones repletas de adjetivos y frecuentes alusiones a la naturaleza, el arte y la belleza. Los diálogos, de larga extensión, son predominantes en las páginas iniciales, de forma que casi parecemos estar leyendo más una obra de teatro que una novela por la exquisita musicalidad de sus construcciones. A medida que avanzamos en la narración se invierte la relación, cobrando protagonismo la descripción en detrimento de los diálogos.

Ambientada en el Londres del siglo XIX, se describen escenas de la vida cotidiana de la alta sociedad británica, en cuyas reuniones sociales aderezadas con un toque de hipocresía, la apariencia y la superficialidad cobraban un papel dominante. De la misma manera queda definido el papel del proletariado en la sociedad y el abismo entre ricos y pobres, o dicho de otra manera, clase ociosa y clase trabajadora, como así lo expresa Wilde.

Dorian Gray, que representa el ideal griego de belleza, es retratado por Basil Hallward en un cuadro que constituirá el culmen de su obra. Apenado por el paso del tiempo y la consecuente pérdida de la juventud, Dorian desea no envejecer y que sea su retrato el que sufra las consecuencias del efecto devastador que el tiempo ejerce sobre los cuerpos. Al adquirir una suerte de juventud eterna se verá tentado por el efecto de la aparente inmunidad a los envites de la vida y ese individuo dotado de máxima pureza irá adquiriendo un carácter cada vez más sombrío y taimado. El retrato funciona como espejo de su conciencia, refleja el triunfo del mal sobre el bien y los efectos degradantes que en el cuerpo produce la corrupción de lo que se consideraba pureza.

La novela abarca temas como la belleza en contraposición al intelecto, la “modernidad” y los ideales del “hombre moderno” y cómo la sociedad regía los comportamientos de los individuos a través de la moralidad y la instauración del miedo. La venganza, la juventud y el miedo a la muerte, las alusiones al matrimonio o al papel que la mujer desempeñaba en la época son algunos de los elementos dominantes de la trama. Se deja ver la influencia de la Antigüedad, con las ideas de Platón como ejemplo de añoranza por épocas pasadas, en una sociedad carente de ideales. Refleja las preocupaciones y las cuestiones filosóficas de finales de siglo, la implantación del método científico en la forma de pensamiento y el triunfo de la experiencia.

Leer “El Retrato de Dorian Gray” es abrir una ventana en el tiempo y mirar el mundo a través de la óptica de la mentalidad de la época a través de las voces de sus personajes; hay que ser conscientes de este hecho para poder contextualizar la obra y las ideas plasmadas en ella. Como clásico me ha parecido que tiene su interés en el conocimiento de la forma de pensamiento de tiempos pasados. Tiene un punto de misterio que concede un giro a la trama, en algunos momentos monótona, y que a su vez me ha resultado lo más destacable de la novela.

“Tan solo dispone usted de unos años en los que vivir de verdad, perfecta y plenamente. Cuando su juventud quede atrás, su belleza se perderá con ella, y de pronto descubrirá que no le quedan triunfos en la mano, o deberá simplemente contentarse con esos insignificantes triunfos que el recuerdo de su pasado tornará más amargo que las derrotas… ¡Ah! Tome conciencia de su juventud mientras la tiene”.

Puntuación  3/5

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