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El corazón de las tinieblas

“El corazón de las tinieblas”, “Heart of darkness” en su título original, es una narración escrita en inglés por el novelista polaco Joseph Conrad. Fue publicada en 1899 por la revista británica Blackwood’s Magazine en forma de tres entregas (que corresponden a cada uno de los tres capítulos del libro) y posteriormente editada como novela. Forma parte de la colección “Contemporánea” de la editorial Penguin Random House desde 2003; traducida por Sergio Pitol, incluye un prólogo de Mario Vargas Llosa y la primera parte del diario personal del autor en su viaje al Congo, hecho en el que está inspirado, de forma metafórica, este relato.

Además de ser considerado uno de los grandes novelistas de la literatura inglesa, Joseph Conrad fue capitán de la marina mercante y navegó las aguas del río Congo a bordo de un barco de vapor belga. Esta circunstancia le llevó a ser conocedor de los detalles más perversos y ocultos del asentamiento europeo en la colonia africana que fuera propiedad privada de Leopoldo II de Bélgica y a plasmar sus vivencias en su obra.

La historia comienza en un barco varado en el río Támesis, donde Charlie Marlow, marino experimentado, expone a sus compañeros en forma de un monólogo que ocupa la inmensa mayoría del relato, la experiencia que vivió en otro río tripulando un navío en el corazón de un territorio colonial que ubica en el trópico, en el centro de un continente. Es llamativo cómo todo nombre propio de cualquier localización es evitado, de forma que durante la lectura de la novela no somos capaces de advertir de forma directa en qué lugar se ubica la trama.

El objetivo del viaje al núcleo del continente queda circunscrito a un personaje misterioso llamado Kurtz, al que Marlow se encargará de ir a buscar al mismo “corazón de las tinieblas”, idea que da título a la novela y que podría simbolizar los aspectos más oscuros de la naturaleza humana corrompida por la ambición. De la misma manera el resto de personajes tienen un papel simbólico en el desarrollo de los acontecimientos que se narran, dejando de lado su identidad y referenciándose como “el arlequín”, “los peregrinos” o “la prometida”.

Con descripciones detalladas en las que los adjetivos toman un valor predominante otorgando un componente poético, el mar y el vínculo con sus personajes aparece reflejado de forma constante en un relato en el que elementos de la naturaleza como el propio río y la selva que lo circunda parecen adquirir cualidades humanas.

Los aspectos más oscuros de la explotación de la tierra virgen del oculto continente, el comercio de marfil, las luchas de poder sobre el control empresarial o el tráfico de influencias entre los colonos europeos, son temas que quedan plasmados de forma encubierta en la novela y que, a través de las palabras del monólogo de Marlow, adquieren destellos de irrealidad interrumpidos por momentos de conexión con el mundo real en las interacciones del personaje con sus camaradas de a bordo.

El corazón de las tinieblas” es una novela de contrastes, de luz y oscuridad; desde las tinieblas del anochecer hasta la claridad de un faro que ilumina y guía en la penumbra de la noche, la contraposición entre la gran metrópoli que se vislumbra desde el río Támesis y las pequeñas poblaciones escondidas a orillas del río sin nombre, juventud frente a vejez, “hombre” blanco y “hombre” negro. De la misma manera es preciso no olvidar que  estamos ante una novela escrita en el ocaso del siglo XIX, donde el papel de la mujer en la época victoriana queda también reflejado.

El corazón de las tinieblas” ha sido una lectura ardua por su ambigüedad y cripticismo, velada por una niebla que te transporta al mismo ambiente que narra en sus páginas. De la misma manera ha sido una lectura novedosa por su estilo tan marcado y característico, reconocible y perdurable. Me ha resultado especialmente interesante por el momento histórico que ocultan sus páginas y por la influencia que ha tenido en el séptimo arte como fuente de inspiración para “Apocalipse now”, la película de culto de 1979 dirigida por Francis Ford Coppola y protagonizada por Martin Sheen y Marlon Brando.

Tal vez toda la sabiduría, toda la verdad, toda la sinceridad, están comprimidas en aquel inapreciable momento de tiempo en el que atravesamos el umbral de lo invisible”.

Puntuación  3.5/5

 

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